Prólogo: Y porque me lo pide usted, que sino…En señal de buena voluntad y como primera respuesta a tus proposiciones.
Capítulo 1: Situación
Como habéis visto los más allegados sigo en movimiento. Este mes se ha convertido en un pulso máster contra el tiempo. El trabajo ha de salir adelante ahora y tengo que dar el 110% durante las próximas semanas. Pronto comenzará la oferta y selección de prácticas y sólo hay una manera de presentarse con garantías a los equipos, con los deberes hechos.
Por este motivo llevo toda la semana saliendo por ahí, disfrutando del sol de Valencia, hablando de chicas con mis compañeros de piso y, aunque menos importante, en el circuito aprovechando la F1. De hecho en cuanto acabe de escribir esto (si me da tiempo) me vuelvo para Cheste (no estoy desde las 14h) porque tenemos una charla con un ingeniero de Toyota. Me imagino que nos volverá a desalentar contándonos, como todos, lo duro que es esto y la afición que hay que tener. Caer para volver a levantarse. Todos menos uno, esta mañana ha venido a darnos una lección magistral un maestro de las matemáticas (y maestro de matemáticas en un instituto) sobre la psicología de la competición.
Sé que suena extraño, pero para dedicarse a esto de nada vale venir a aprender fórmulas. Si no lo tienes sabido, mal vamos. Parece que la maestría versa sobre el equilibrio entre ingeniero con sus mecánicos y su piloto.
Estoy disfrutándolo completamente, esto es sólo el principio.
Capitulo 2: Acción
Aparte de todo el trabajo que, como he explicado estoy haciendo. He dedicado algo de tiempo los últimos días para subir algunas panorámicas de Valencia a Flickr.

Tambien he hecho una sesión armamentística el día del cumpleaños de mi compañero de piso. (ESTE)

Y ayer he ido a la F1 a probar suerte con mi cámara. Los que conocéis mi estilo sabéis que peco de no estar equipado para grandes eventos y que me centro más en los detalles. Cuando los detalles están a más de 3 metros de mi (o no me dejan a mí acercarme a menos de 3 metros de ellos) mi rendimiento cae por su propio peso. Afortunadamente, ayer un alma cándida (del que no supe ni el nombre) me dejó su cañón. 70-300mm de rifle telescópico (y no lo confundais con las fotos del fúsil de asalto) que me permitieron adentrarme al fin un poquito en la miga de la F1. Aunque despues hube de cambiar a mi 17-40mm L recortado habitual para adentrarme al paddock y sacar la esencia del ambiente que había entre los camiones. Antes de devolver el objetivo tuve mi momento de gloria:

Ego 100%, lo sé, pero no puedo evitarlo. Llevo 5 o 6 años aprendiendo para poder hacer una foto que me llene. Ayer llegué y la hice. La 3ª que disparé. No puedo estar más contento. Aquí tenéis algunas más, de las mejores, y su correspondiente reportaje.
Epílogo: Me voy para el circuito que no puedo llegar tarde.
PD: Soñando despierto. Sólo que hecho de menos algunas cosas, pero ellas ya lo saben.