Y si hubiera sido otro poeta?
Escribo, al ritmo del cuchillo. No es habitual. Me cuesta concentrarme, pues tengo un ritmo máximo de Bpm que aguanta mi concentración. Es por eso que mientras escribo escucho Death in Vegas o Jazz. (Independientemente de lo que después ponga como escuchando) Pero hoy no. Mi último descubrimiento me llena, pero me hace pensar diferente. Todo lo que me hace pensar me gusta.
Atrás quedan épocas, olvidadas ya, en las que no me estimulaba porque no conocía la sensación de ser estimulado, de pensar sobre lo que me hace pensar. Atrás han quedado. Por eso hoy, es diferente.
Me han hecho pensar también las personas que me felicitaban por un artículo que no había escrito yo, pero que inevitablemente era mío. Lo leí otra vez. Imposible no darles la razón, parecía que me estuviera leyendo a mi mismo. Los sutiles retoques al que lo sometí parece que llevan mi sello. Y eso me ha hecho pensar, pensar en que quizá después de este tiempo peleandome con las teclas, intentando una, en apariencia imposible, coordinación de mis dedos con mis impulsos cerebrales he conseguido tener un estilo. No digo un estilo bueno, sino un estilo. Sólo eso, una huella de mi identidad. De la misma manera que hay gente que sabe reconocer mis fotos entre montañas de ellas (y yo siempre reconozco una mía aunque no sea con mi cámara, aunque esté mezclada con otras, aunque no parezca mía…es inevitable)
Y no hablo de fotos como esta:
Esta es un caso aparte, además en esta foto sólo tengo el mérito de haber estado en el sitio adecuado a la hora en la que se pone el sol el primer día de primavera. Ja, es coña.
El salto se está convirtiendo en un clásico, que desprende parte de mi estilo. O al menos eso parece. En la portada de cada post cuento un par de sandeces y tras el salto viene lo bonito. No será así esta vez, puesto que ya me he desnudado en la primera parte, pero he dejado para el final una cosa que seguro nadie confundirá con algo mío. Sin embargo es el comienzo de uno de los pocos poemas influyentes en mi personalidad. Allen Ginsberg aulló lo siguiente (Y esta vez sin LSD):
He visto a los más grandes espíritus de mi generación destruidos
por la locura,hambrientos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en
búsqueda de la droga urgente imperiosa,
iniciados a la cabeza del ángel ardiendo por la antigua conexión
celeste con la dínamo de las estrellas en la máquinaria nocturna,
que pobres y rotos, malolientos y bebidos se reunían a fumar de
pie en la ocuridad sobrenatural de los apartamentos,
fluctuando sobre los tejados de las ciudades contemplando jazz…
Se llama, para el que aún no lo sepa, Aullido. Es evidente el porqué.

Marzo 28th, 2007 at 11:20 am
pues no entendi, pero bueno. suerte!!
Marzo 28th, 2007 at 1:40 pm
Suerte!!!!!
Ese castorcito bueno, que ya tiene su madre, digo blog!!
Tú si que eres un poeta hombre!
Un abrazo simon
Marzo 28th, 2007 at 9:16 pm
No sabía que no supieras que tenías una huella estilística tan “enorme” como la fotografía…siempre ha estado ahí.
Felicidades por tu descubrimiento!!
Abril 7th, 2007 at 5:06 pm
pos yo aún estoy por comprarme uno de esos.