Mientras tanto en la vida real

Estoy hablando con Raúl, mientras me pregunto en que gastará su tiempo en vez de hacer lo que le pido para 8000vueltas. No me voy a enfadar porque la templanza se venera en mi interior como una de mis virtudes.

Acabo de venir de despedir a los pocos amigos que se habían apostado en Lyon por segundo año consecutivo. No lo han notado, pero me daba mucha pena. En realidad me faltaban algunos y no ha sido una verdadera despedida. Van rodando las cabezas, mientras en mi agonía gabacha algunas gotas rebosan ya. Es complicado que te echen de un país, pero en los pequeños detalles lo van consiguiendo.

La parte mala del Erasmus es que vives una experiencia fantástica (como opuesto a real, no fantástica de cojonuda) y que la visión del mundo (o país) en el que estás no es real. El 2º año vuelves a un desierto que en otro tiempo había sido un campo, tu campo de juegos. Y ellos se han ido. Sólo queda su sombra, aplastada contra el suelo. Sólo quedan números, que a veces asocias con su habitación. Sólo quedan sus cuartos, vacios, llenos en teoría, pero vacios de lo que los hacía suyo. Y no puedo evitar, varios meses después recordar algunos número que en su momento lo significaban todo y que ahora no pueden más que gritar tristeza, mientras mis miserias se esparcen como cenizas en el desierto, que en otro tiempo había sido mi campo, pero no hoy. Sin quererlo otros se enfrentan a las sombras de sus precursores, pero no hay gran cosa que hacer. Y no es fallo de ellos, son fantásticos, pero no hay enfrentamiento posible.

La vida son los recuerdos que te quedan de ella, y yo no puedo seguir viviendo de recuerdos. Mi vida está ahora en otro país, en otro mundo, en otro tiempo. Así que miro hacia adelante y me dispongo, como tantos otros, a abandonarla para volver a empezar, volver a ser novato, volver a tenerlo todo por delante, volver a sentir los nervios del primer día, los miedos del principio pero sobre todo enfrentarme al reto de demostrarme a mí mismo que me gusta lo que hago porque hago lo que quiero.

Escuchando: A mi mismo - A veces me pongo tontorrón y…

PO: No sé como a veces consigo olvidarme de este cuaderno y me pongo a escribir sobre coches, francamente, no me entiendo. En el fondo, estoy contento. No tengo NINGÚN motivo para no estarlo. Buenas noches.

endless looking

2 Responses to “Mientras tanto en la vida real”

  1. Mirimiri Says:

    No es verdad! Seguimos estando. No en Lyon, pero seguimos estando. Seguimos con nuestras vidas, en otro tiempo y otro lugar, de la mejor manera que podemos e intentado ser felices. Adaptándonos a los nuevos tiempos, sintiendo emociones por las cosas nuevas, recordando con alegría todo lo pasado y aprendiendo de todo lo que nos ha enseñado… Si algo he aprendido en estos últimos tiempos es a sacar todo lo mejor de cada momento intentado no compararlo con otros anteriores. Así que exprime tu vida ý no te pongas triste por las cosas que se van pasando, piensa en las que vendrán! (aunque se que no estás triste, es sólo cuento!).
    Besicos manchegos desde mi tiempo y lugar actuales.

  2. delarosa Says:

    Es sólo cuento, efectivamente. Me voy a tirar al sol a la Tête d’Or. Besicos.
    En profitant ma vie comme toujours j’en ai fait…

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