Apretones (Manual de instrucciones)
Tenía la boca pastosa, y me dolían los ojos a causa de la claridad. Aún era muy temprano, pero el día paecía que podría ser productivo. Me incorporé y noté que me dolía un poco el cuello, normal hasta cierto punto, pues la almohada había sido una montaña de papeles con fórmulas sobre la exergía y el estado muerto. Noté que el resto de la gente de la biblioteca me miraba con cara de pocos amigos. Me extañó. Ya que siendo, como soy, una persona educada no tengo por costumbre roncar en sitios públicos.
Tras unos amargos minutos en los que tardé en acostumbrarme a la presencia de letras griegas forzando para entrar en mis retinas me dispuse a finalizar mi misión. Hacer los balances másicos y éticos de una lavadora (o algún otro electrodoméstico eléctrico doméstico, vaya usted a saber) Como mi cabeza se encontraba en un estado activo, aún sin haber comido nada en las últimas horas, me dispuse a plantearme unas reflexiones ligeras en paralelo a la degustación del problema que estaba despachando. Así, tranquilo.
Pues, como digo, mis reflexiones versaron sobre los últimos años. Pienso mucho en ellos. Los años en que podríamos englobar mi realidad actual. Y, sí, son mis años de universidad. Que, salvo alguna esquiva artimaña como las que he protagonizado ya, están tocando a su fin (en concreto el 28 de Junio pudiere darse el caso de que un servidor desapareciera hasta que la benemérita me depositase en mi alojamiento habitual el 29 a eso del mediodía, lo cual sería una hora fantástica ya que el sol estaría casi completamente vertical en el cielo a causa de la proximidad del solsticio de verano y el abajo firmante se encontraría casi complatemente horizontal a causa del agotamiento acumulado).
A mi memoria han venido pues, lo que ha marcado mis años como cadete universitario: Los apretones.
Despejando las maliciosas dudas sobre mi posible problemática a la hora de ir al lavabo les negaré con rotundidad tal punto. No me refiero sino a los apretones de estudiar. Digamos, que soy un antiguo aficionado. Los apretones consisten en dejar condensado el llamado meollo de las materias en su estado salvaje. Sin subrayar (y mucho menos con fluorescentes, sacrilegio!!), y aún mejor sin leer, hasta unos 3 días hábiles antes del examen (que pueden suponer hasta 18 días reales en función del número de exámenes que se avecinen, de la existencia próxima de elementos de sexo opuesto, de sus propias metas personales (no sé, se me ocurre ahora: aprender photoshop en un mes), etc. Es una técnica sencilla en la forma, pero extremadamente difícil de ejecutar con precisión. Con precisión me refiero a: aprobando.
Pues me lleva todo esto a comentar que me encuentro en uno de esos apretones. Parecerá de broma, pero los 3.6 kg de papel que aniquilan mi espalda me lo ha recordado. Aplaca mis ánimos el echo de que se trate de sólo la mitad de una de las dos asignaturas que me restan para acabar mi libertad, lo me incita a referirme a mi status actual de este modo tan apocalíptico. Y es que en medio de estas fechas, de aquí al 28 por la noche (noche de fiesta en la ciudad), me veo “obligado” a presentar un proyecto de fin de carrera que está al rojo vivo (literalmente, estamos ensayando a más de 600º) y a aprobar dos exámenes que veo claros. Tan claros como la hora en el big ben en una tarde (de evening, no de afternoon) de noviembre.
Bein, retomando el rumbo inicial de este post me dirigía a compartir con ustedes, jovenes zagales con exceso de tiempo libre, mis extensas horas de trabajo burro, y por ende con un rendimiento bajo, que me acompañaron antes de conocer el método de los apretones. Ahora, con el trabajo duro hecho, puedo dignarme a decir que la carrera no me pareció demasiado dura (Para ti no!!, dirán algunos. Pobre…) pero en honor a la verdad debo decir que conocí grandes penurias. No fueron ni hambre, ni frío, ni enfermedades (Bueno, miento en tres de las cosas, pero estoy en plan optimista), fueron los madrugones para ir a la academia. Por alguna extraña razón la gente se agolpa en las puertas de las academias con la vana ilusión de que tengan el examen resuelto o algún milagroso antídoto para aprobar sin estudiar. Pero no, ahí no tienen de eso. Al revés, hay que estudiar igual. Y estudiando yo también apruebo!!!
El caso es que lo importante no es el método de trabajo, sino los horarios de las clases. Si no recuerdo mal, en las 2 o 3 asignaturas en las que me ví presionado, por la moda universitaria de las clases particulares, a matricularme en las citadas pasantías. (Todo sea dicho,depurarando hábilmente los dividendos de mis padres pues tardé en comprender lo que realmente pasaba allí, no era tan listo en mis tiempo mozos).
Los horarios tenían dos categorías, los puestos a mala leche y los infernales. No entraré en una disertación sobre sus diferentes características, pero sí os comentaré que recuerdo los siguientes: 7:30 a 9:00 entre semana, y después de 13 a 14:30 y después de 18 a 20h, en el mismo día!!! Concretamente los miércoles del segundo cuatrimestre del primer año. Mas en las horas sin academia era aún peor, ya que tenía prácticas!! De todos modos la más audaz de las tretas de este satánico ente que resultaron ser las academias fue el absurdo, pero cruel, pero demoledor horario de 9 a 12 de la mañana del sábado…vivir para ver.
A la vista de los datos presentado, he sacado una conclusión: Los horarios están puestos para que no se solapen con las clases de la universidad…evidente? Pero vamos a ver, señores! ¿No se dan cuenta de que si fuera a clase no me haría falta pagar para meterme la presión extra? Bah, sin comentarios. Ay…
Aunque recuerdo con alegría esos tiempos en los que me levantaba y aún no había abierto el comedor para desayunar, era de noche y ni siquiera había coches por la calle. Por descontado el mejor día era el sábado, cuando me encontraba con la gente que venía de fiesta…pero fue una gran época.
Me estoy rallando, en exceso, a dormir que ya son horas.
Una canción de buenas noches…
Escuchando:
My chemical romance - Helena
La he puesto porque hoy me he acordado de algunas personas que la han escuchado conmigo, alguna maña incluida (un besazo!) So long and goodnight…
Y una foto, de esas que pongo, que no vienen a cuento, pero mi blog es mío y pongo lo que me da la gana:
Madre mía, que recuerdos…y que tiempos, de la época de la academia!!!
A los géminis felicidades. Y a los que no, pues nada, pan y agua.


June 11th, 2007 at 2:46 am
¿Casualidad? … ¿Existen? … Hoy en mi noche más apretada, leo tus apretones. Tengo examen mañana, son las 02:44 y aún no he empezado a estudiar. Claro que esto no es ya un apretón, sino un atentado contra mi integridad física y mental (también mi estabilidad psicoemocional).
Tal vez me vaya a dormir…
June 11th, 2007 at 8:49 pm
Grande, porque al final, con tus apretones las sacas…
Ya que me corriges en mi blog, decirte que tienes un bein que supongo querrá decir bien.
Fraternalmente
June 13th, 2007 at 3:38 am
Joven Oscar!! Observo con complacencia que tu estudio en Niza verso en la materia mas emblematica posible. El noble y arcano arte del drinkin el absolut !!!
Al mismo tiempo suscribo todo lo dicho en cuanto a apretones, ahora mismo deberia estar estudiando… Pero en su lugar esto escribiendo polleces en un blog para que lo lea… (quien demonios leera esto????)
El caso es que me alegro de que vayas acabando de una puta vez!! Y con el sueldo te invites a unos cubatillas… digo yo!
Por ultimo, y sin despreciar a mucha otra gente, quiero mandar un saludo con afecto a ese hombre que tuvo los huevos de crear una academia llamada “PEPE”. ole tus huevos!!! que agosto mas duro me hiciste pasar!!!
Un abrazo!